La amistad solo puede dejarnos cosas buenas, tan y tan buenas, como en muchos casos, el amor de nuestra vida. Eso precisamente fue lo que les ocurrió a Lorena y Manuel. Se conocieron a través de unos amigos en común, allá por el año 2005, y tras más de una década de amor, decidieron que formalizarían su compromiso. En un viaje a Kioto (Japón), Manuel le pidió matrimonio, en un pequeño restaurante del casco antiguo de la ciudad. Por supuesto, la respuesta de Lorena ¡fue un gran “SÍ”!

Los novios

Y pusieron fecha a su boda: sería el 9 de junio de 2018. Lorena se decantó por un vestido de la colección White One de Pronovias, el modelo Ortiz, un diseño en color blanco de corte sirena y con la espalda descubierta que le sentaba como un guante. Para su ramo de novia siempre había soñado con un bouquet de flores blancas, al que añadió follaje verde combinando eucalipto y olivo.

Del maquillaje y el peinado se encargó el equipo de María Ruiz Estilistas, que trabajó el cabello con ondas suaves y un recogido medio con un tocado. En cuanto al maquillaje, apostaron por un estilo sencillo y natural que resaltara la belleza de la novia.

En cuanto al novio, escogió un traje azul de la firma Corneliani que combinó con una corbata estampada y un prendido de flores. ¡Sencillo pero muy elegante!

La ceremonia

La ceremonia religiosa tuvo lugar en la Iglesia de Santa María Micaela, en Guadalajara, una cita que Adolfo Bianco no quiso perderse. Este fotógrafo de bodas inmortalizó cada uno de los instantes más emocionantes bajo una mirada natural y sin poses forzadas. Los novios se sienten realmente orgullosos de la decisión que tomaron al escogerle para crear los recuerdos de su gran día: “Las fotos nos encantaron y su estilo se ajusta al nuestro. Realizó un trabajo muy profesional y muy cercano que nos hizo sentir en todo momento muy cómodos”.

Después de la ceremonia, la pareja disfrutó junto a Adolfo Bianco de una pequeña sesión íntima en la que dieron rienda suelta a su amor. Para ello, es importante que los novios disfruten de confianza y complicidad con su fotógrafo, algo que este profesional se esforzó por conseguir, para hacerles sentir como si fuera un amigo y sin que notarán su presencia. Esa es la única manera de conseguir un resultado lleno de éxito.

El banquete

Tras la sesión de pareja, se dirigieron a Molino Rosales, el lugar en el que celebraron el banquete y donde sus invitados ya les esperaban mientras disfrutaban de un exquisito cóctel, de la mano de Tencook, al igual que el menú. Los novios recuerdan su servicio como inmejorable y destacan su excelente relación calidad-precio.

Los novios quisieron tener un detalle con los invitados a modo de agradecimiento por haberles acompañado en un día tan especial. Decidieron apostar por una donación a una asociación contra el Alzheimer y fotos a cada uno de sus familiares y amigos con una dedicatoria personalizada.

Baile de los novios

Can’t help falling in love, de Elvis Presley, fue la canción que dio comienzo a la fiesta y con la que los novios hicieron su primer baile como marido y mujer. Lorena y Manuel recuerdan su boda como “un día muy emotivo, con gente muy cercana y única para nosotros en la que se respiró buen rollo y alegría por encima de todo”.

Y eso, precisamente, es lo que transmiten sus imágenes: alegría y felicidad; porque cuentan la historia de su boda y cada una de las emociones que sintieron. Si estáis organizando vuestra boda y queréis un reportaje tan lleno de verdad como el de Lorena y Manuel, no dudéis en contar con el servicio de Adolfo Bianco.

Fotógrafo: Adolfo Bianco | Lugar de celebración: Molino Rosales | Vestido de novia: Pronovias White One | Traje de novio: Corneliani | Decoración y catering: TenCook | Maquillaje y peinado: María Ruiz Estilistas | DjSergio Marchamalo